Viajar sola

 
Viajar sola Viajar Inspira

Viajar sola

Por Eli Tagtachian

Viajar inspira, y viajar solo inspira aún más. Empecé a viajar sola casi por casualidad, y desde esa vez ya no quise dejar de hacerlo.

Viajar sola abrió mi mundo, en todo sentido. Sé que para quienes nunca lo hicieron, la lista de miedos o la incertidumbre puede ser grande, pero es algo que les recomiendo hacer a todos, sin importar la edad, al menos una vez en la vida. Y estoy segura de que si lo hacen van a querer repetir la experiencia.

Al viajar solo, se experimenta una libertad única, sin necesidad de consensos más que con uno mismo. Somos dueños de todas las decisiones, de nuestros tiempos y de nuestros deseos. Aunque al principio esto puede asustar, una vez superada la barrera de la primera decisión del viaje, nuestros sentidos se agudizan, se despiertan, y se ponen a nuestro servicio. Así, vamos descubriendo nuestros propios recursos, que quizás ni sabíamos que teníamos, y la sensación es maravillosa. Nos vamos redescubriendo, conectándonos con nuestro ser y con nuestra propia identidad. Y posiblemente en el camino forjamos una nueva.

Es importante permitirnos hacer lo que querramos hacer, o no hacer…No se trata de tachar cosas de la lista de “cosas que hay que ver”, sino de disfrutar y darles el tiempo que sentimos necesario a las que vemos y hacemos. Y al final del viaje no importa si quedaron cosas por ver, sino que lo que cuenta son las cosas que hicimos y elegimos, y las experiencias que nos dejaron.

viajar sola 2 Viajar Inspira

Aunque siempre es recomendable hacer una investigación previa del lugar que vamos a visitar para no ir a ciegas, dejar lugar a la improvisación una vez que estamos de viaje, es fundamental. En mi experiencia personal, los viajes menos planeados son los que mejor resultaron. Siempre va a haber rincones no planeados de los que uno se enamora al pasar, situaciones que surgen del mismo viaje, personas que uno conoce. Y lo bueno es darse la libertad de disfrutarlos aunque no estén en nuestra lista. Luego, se convertirán en nuestros mejores recuerdos del viaje.

Uno de los principales miedos es enfrentarse a la soledad, a no tener con quien compartir, con quien hablar. La noticia es que aunque viajes solo, no vas a estar solo…a menos que quieras y te esfuerces por hacerlo. Cuando se viaja solo, la gente se te acerca, te habla, te invita, te cuida. No hay viaje que haya hecho sola en que haya estado realmente sola. Ni uno. No solo eso, sino que además hice grandes amigos de distintas partes del mundo cuya amistad conservo hasta el día de hoy. Al viajar solo uno está mucho más abierto, más comunicativo, los límites relacionales se expanden, y les aseguro que se conoce más gente que cuando se viaja en compañía. Y aunque es gente que no conocemos, es justamente lo que lo hace aún mejor. Sus experiencias y el intercambio que se genera, resulta sumamente enriquecedor.

Obviamente, viajar solo no quiere decir hacer una mochila e irse durante meses o años al otro lado del mundo. Si bien es una posibilidad genial, se puede empezar por etapas menos extremas. Y por eso acá van mis tips para los que no se animan a intentarlo:

- Empezar con viajes cortos de una semana, o escapadas de fin de semana. Así vamos viendo como nos sentimos, como nos encontramos con nosotros mismos.

- Ir a lugares cercanos, así vamos ganando confianza para después hacer viajes más largos o a lugares más lejanos.

- Alojarse en hostels, dónde por lo general hay muchos otros viajeros solos, ya sea en habitación compartida o no. Los hostels en su mayoría organizan actividades grupales, cenas, salidas, excursiones, y así vas a conocer mucha gente además de estar acompañado, y te vas a divertir mucho.

- Contratar excursiones con agencias locales, o anotarse en caminatas guiadas gratuitas (las hay en todo el mundo, solo se le da una propina voluntaria a quien hace de guía).

- Darle tiempo al viaje y a nosotros mismos. Al principio es posible que nos gane la incertidumbre, y que estemos llenos de preguntas y miedos, que no sepamos por dónde empezar, pero poco a poco el viaje empieza a fluir y nos vamos acomodando…y después no queremos volver!

- No hace falta gastar un dineral. Aunque el alojamiento viajando solo se encarece, como mencioné más arriba, los hostels son una buena opción, e incluso Couchsurfing. Esta última opción nos permite alojarnos en casas de gente que vive en el lugar, de manera gratuita.

Hay tanto mundo por conocer y tantas experiencias extraordinarias por vivir, que es una verdadera pena quedarse en casa por no tener quien nos acompañe de viaje si nos lo podemos permitir.

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viajar nutre, educa, libera e inspira

 

Yo ya quiero hacer la valija. Y vos… te vas a animar?

Hasta la próxima!

Eli

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Este post fue realizado por Eli Tagtachian, ella es Lic. en Comercio Internacional, diseñadora de interiores, amante del mar pero sobre todas las cosas viajera incansable, la pueden seguir en su Instagram AQUI !