5 cafeterías de Madrid

 
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Cafés de Madrid

Por Anna Codorníu

Hay algo de los cafés que me atrapa. Me gusta sentarme en una mesita en un rincón y observar el vaivén de la gente, lo que hacen: si están trabajando con sus portátiles, si se han reunido con alguien para una entrevista de trabajo o para dar forma a un nuevo proyecto, si van con prisas y solo quieren un café para llevar o si, por el contrario, se reencuentran con alguien. Me encanta ver los abrazos y los saludos, ver lo que piden… El movimiento y la vida que se crea en estos espacios. Me gusta mucho ir a desayunar a uno tranquilo y bonito los fines de semana con Ricard y sentirme cuidada: que me traigan una comida rica y saludable, bien presentada… es un pequeño lujo que disfruto enormemente. Y disfruto muchísimo, también, yendo sola. Ya sea porque me he saturado de estar trabajando en casa y necesito un poco de vidilla a mi alrededor o porque me apetece regalarme un rato especial.

 

En los dos años y medio que llevo viviendo en Madrid he estado en incontables cafeterías pero, conforme conozco más, mi selección se va estrechando. Hay algunas que tienen un algo especial que hace que me sienta muy a gusto en ellas. Tiene que ver con que los productos sean de calidad, con que te llegue la intención y el mimo que ponen las personas que te atienden en hacer algo verdaderamente bueno. Tiene que ver, también, con la estética del lugar: los estilos pueden ser muy diferentes pero necesito percibir que han puesto cariño y esmero, que les importa ofrecer un espacio cuidado en el que la gente se sienta a gusto. Tiene que ver con la atmosfera que se crea: la musiquita de fondo, el ambiente distendido, tranquilo y amoroso que se respira. Y tiene que ver, sobre todo, con las personas que hay detrás: con las personas que han creado un espacio para los demás ofreciendo lo mejor de ellos, haciendo lo que más les gusta. Porque esto se transmite y se nota en cada gesto, en cada rincón. Me gusta ir y que Martina me dé un abrazo súper amoroso, que Fede me descubra el mundo del café y me explique cosas que para él son obvias y que para mí son completamente desconocidas, que Rodrigo charle un ratito conmigo y me recomiende algún ensayo de filosofía contemporánea, que Juan me haga pasar a la cocina para saludarme porque tiene las manos en la masa y no puede salir…

 

Estas son mis cinco cafeterías favoritas de Madrid, sin ningún orden en particular (y 3 de ellas creadas y llevadas por Argentinos! :)):

 

. Il Tavolo Verde. El proyecto de Martina me enamoró incluso antes de vivir en Madrid, cuando vine a la ciudad una vez de visita y lo descubrí. En la antigua vivienda y taller de un broncista, es una tienda de muebles recuperados y antigüedades, un espacio para leer, descansar, comer y charlar, un espacio en el que el amor que pone Martina se percibe en todo. Comida ecológica y vegetariana, la suya es una cocina sencilla, deliciosa y saludable, y sus pasteles son riquísimos, merece la pena probarlos. Para mí es perfecto para trabajar un ratito o cuando quieres estar con alguien en un entorno tranquilo, bonito y cuidado. Calle Villalar, 6 (Salamanca)

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Il Tavolo verde

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. Acid Café. Hay una frase de Leonard Koren que dice Pare down to the essence but don’t remove the poetry (ve a la esencia pero no quites la poesía). Esta frase resume para mí Acid Café, el espacio de Fede. Un local pequeñito, funcional, armónico, cuidado y bonito, en el que nada falta y nada sobra y donde el protagonista absoluto es el café. Fede es un apasionado del café y su proyecto gira en torno a él. Sus cafés son de tueste ligero, ácidos, tostados artesanalmente en Dinamarca. Si no conoces mucho del mundo del café de especialidad, lo mejor es que le preguntes para que te explique las diferencias entre las posibilidades que ofrece. Yo no soy cafetera y su chai latte es el más bueno que he probado en Madrid, no me canso de tomarlo. En cocina tienen una carta diferente y original, que invita a descubrir sabores nuevos, y sus dulces son exquisitos (normalmente con alguna opción vegana) y siempre diferentes. Calle Verónica, 9 (Barrio de las Letras)

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Acid café

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. Faraday. No es exactamente una cafetería, es una tienda de vinilos, de decoración y accesorios y un pequeño café aunque, en realidad, es bastante más que esto. Es el proyecto de Rodrigo y Michelle, y el espacio donde han reunido sus 2 mundos, sus pasiones. Rodrigo es un melómano empedernido y en Faraday tienes varios discos para escuchar, a parte de una selección para comprar. Michelle hacía cerámica y en la parte de accesorios encuentras el trabajo de un ceramista madrileño, objetos de colección, joyas, piezas artesanales… el café completa la imagen: 4 mesas de diferentes tamaños para sentarse a escuchar la música que pone Rodrigo mientras tomas un café de calidad (specialty coffee) tostado en Madrid, o un té proveniente de China y Japón. Me gusta mucho la gran cantidad de luz natural que tiene, lo ecléctico (y, paradójicamente, armónico) del espacio, las plantas dispuestas por todo el local, y ellos :) Calle San Lucas, 9 (Chueca)

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Faraday

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. Motteau. A pesar de tener 3 mesitas para sentarse a comer algo y tomar un té, Motteau no es una cafetería, es una pastelería y el proyecto de Juan. Juan había sido siempre un apasionado de la repostería pero la vida lo había llevado por otros derroteros. A los 40 decidió hacer lo que verdaderamente le gustaba y se formó en París para abrir esta pequeñita pastelería en el Barrio de las Letras en la que los fines de semana se forman colas para comprar algunas de sus tartaletas individuales, croissants o pasteles por encargo. No es el lugar más indicado para ir con el portátil a trabajar pues hay poquitas mesas pero sí lo es para ir a desayunar un día entre semana (más tranquilo) y saborear una (o varias) de sus propuestas dulces. Calle San Pedro, 9 (Barrio de las Letras)

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Motteau

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. Olivia te cuida. Esta cafetería y pequeño restaurante ecológico de la zona de Salesas, en Chueca, tiene algo. No he entablado relación personal con los dueños como en los otros proyectos pero cada cierto tiempo me gusta volver. El local es pequeñito y suele estar lleno, sobre todo a la hora de comer (recomendable reservar para asegurar mesa). Es acogedor, sencillo, desenfadado, cuidado y bonito, y toda la comida que hacen está deliciosa. Creo que es un lugar perfecto para ir sola o cuando quedas con una amiga para desayunar o comer y quieres ir a un lugar agradable y cálido pero no tienes 3horas para comer. Calle Santa Teresa, 8 (Salesas, en Chueca)

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Olivia te cuida

 

Para conocer más de cada cafetería te dejamos sus redes aqui:

Il tavolo Verde

Faraday café

Motteau

Acid café

Olivia te cuida